La resistencia al deslizamiento de un pavimento no depende únicamente del tratamiento aplicado, sino también de cómo se limpia y mantiene a lo largo del tiempo. En muchos edificios públicos, centros comerciales, hospitales o industrias, los sistemas de limpieza profesional pueden alterar de forma significativa el comportamiento del suelo, reduciendo su resistencia al deslizamiento incluso cuando se ha aplicado un tratamiento como el nuestro.
Comprender esta relación es clave para garantizar que un pavimento siga siendo seguro meses y años después de su tratamiento.
Por qué la limpieza puede anular un tratamiento antideslizante
Nuestro tratamiento antideslizante modifica superficialmente la superficie del pavimento en el que se ha aplicado, generando microporos o rugosidades que aumentan la fricción tanto en seco como en mojado.
Sin embargo, estos microporos pueden saturarse cuando se utilizan productos de limpieza inadecuados.
Entre los principales factores que reducen la eficacia antideslizante destacan:
- Ceras, abrillantadores y siliconas, que crean una película deslizante sobre el pavimento.
- Detergentes alcalinos o con tensioactivos grasos, que dejan residuos adheridos a la superficie.
- Desengrasantes industriales no neutralizados.
- Aguas duras o con alto contenido en cal, que pueden precipitar sales dentro de los microporos.
El resultado es un suelo visualmente limpio, pero probablemente más resbaladizo.
Fregadoras, mopas y productos: el impacto real en el coeficiente de fricción
En instalaciones con limpieza mecanizada, las fregadoras automáticas y sistemas de mopado húmedo aplican grandes volúmenes de agua y detergente. Si estos no se aclaran correctamente, generan una película sobre el pavimento que reduce la resistencia al deslizamiento (El pie no accede al pavimento de manera directa, ya que hay una barrera de por medio, que impide el efecto antideslizante)
Esto explica por qué muchos pavimentos que inicialmente cumplen con una clase C2 o C3 según la medición Rd (UNE-EN 16165:2022), tanto vengan certificados directamente por el fabricante, o los tratados por nosotros, pueden, tras semanas de limpieza inadecuada, descender a valores de riesgo.
No es un fallo del tratamiento, ni del pavimento si se compró certificado C2/C3, sino del protocolo de mantenimiento.
Limpieza compatible con superficies antideslizantes
Para conservar el rendimiento técnico de un pavimento tratado, los protocolos de limpieza deben ajustarse a tres principios:
1. Química neutra
Utilizar detergentes pH neutro, sin ceras, sin siliconas y etc.
2. Aclarado efectivo
Toda limpieza húmeda debe ir acompañada de un enjuague real, hasta retirar cualquier resto de detergente.
3. Eliminación de residuos
Periódicamente es necesario realizar limpiezas de desincrustado que eliminen restos acumulados dentro de la superficie.
Esto es especialmente crítico en cocinas, hospitales, accesos exteriores y zonas de alto tránsito.
Verificación técnica: cuándo medir de nuevo el Rd
Si un pavimento tratado comienza a mostrar pérdida de adherencia, no debe asumirse que el tratamiento ha fallado. Lo correcto es realizar una nueva medición del índice Rd conforme a la UNE-EN 16165:2022.
En muchos casos, una simple limpieza bien realizada restaura completamente la resistencia al deslizamiento original.
De la aplicación al mantenimiento: una misma estrategia de seguridad
Un tratamiento antideslizante eficaz solo mantiene su rendimiento si va acompañado de una gestión correcta del mantenimiento. Por eso, una solución profesional no se limita a la aplicación inicial, sino que integra asesoramiento técnico sobre limpieza, productos compatibles y controles periódicos.
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