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La importancia de una buena garantía

Para cualquier servicio o producto, uno de los requisitos fundamentales para el cliente es la garantía. En este post os hablamos de ese derecho que la ley concede a los consumidores y que les permite reclamar al vendedor si no están conformes con el producto adquirido.

La ley de garantías se aplica a todos los productos de consumo, ya sean nuevos o de segunda mano. Tenemos que tener en cuenta, además, que la normativa excluye el derecho de garantía a los bienes adquiridos mediante venta judicial, agua o gas no envasados y electricidad. Tampoco se incluyen  los bienes de segunda mano adquiridos mediante subasta administrativa.

¿Qué cubre la garantía?

La ley permite al consumidor reclamar siempre que el producto “no sea conforme al contrato de compraventa”. Por tanto, la garantía cubre cualquier falta de conformidad del producto en los siguientes casos:

  • Cuando el producto no se ajuste a la descripción hecha por el vendedor, o no disponga de las prestaciones anunciadas o de las propias de los bienes del mismo tipo.
  • Que exista cualquier defecto en el producto que lo haga inútil para su uso ordinario.
  • Cuando el producto no sea apto para el uso que el consumidor haya solicitado de manera expresa, siempre que el vendedor haya admitido que el producto era apto para este uso.
  • Cuando la instalación del producto sea incorrecta, siempre que esta instalación se encuentre incluida en el contrato de compraventa del bien y haya estado realizada por el vendedor directamente o bajo su responsabilidad, o bien la haya realizado el consumidor y la instalación defectuosa sea consecuencia de un error en las instrucciones de instalación.

¿A quién se debe reclamar?

La ley de garantías obliga al vendedor a responder ante el consumidor por cualquier falta de conformidad. Por tanto, el comprador siempre deberá de reclamar directamente al vendedor, y éste tiene la obligación legal de dar una solución y cubrir la garantía ante su consumidor.

La ley también da la opción al consumidor de reclamar directamente al fabricante o importador cuando le sea difícil o imposible dirigirse al vendedor, por ejemplo, si ha comprado el producto por teléfono o Internet.

Pese a que la garantía legal de los productos nuevos es de dos años desde la fecha de compra, y de un año para los productos de segunda mano, en nuestro caso, estamos tan seguros de nuestro Tratamiento Antideslizante Stonegrip, que ofrecemos una garantía de siete años sobre el efecto antideslizante.